José Alberto Hinojosa, a quien todos le decíamos Pepito de cariño, fue un hombre al que le caracterizó su firmeza y tenacidad. Siempre recto a la hora de criar a sus hijos y conducir su hogar, pero también fue el abuelo más dulce y cariñoso con sus nietos y bisnietos.
Hincha fiel del Auquitas, que a pesar de que le sacó varias canas, también le dio la dicha de verlo campeón el año pasado.
Con una chispa para hacer los chistes y comentarios más oportunos precisos, y siempre generoso con los familiares que acudieron a su mano.
Hoy despedimos su paso por la tierra y con el dolor que causa perder a un ser maravilloso y pilar de nuestras vidas, pero que nos deja su ejemplo de lucha hasta el último suspiro y nuestro compromiso de mantener unida a la familia, como él lo hizo.